lunes, 5 de julio de 2010

¿Como se puede estar tan a gusto porque sí?




Me fui junto a los árboles que son mi libro de horas particular y volví a preguntarles cuanto habían tardado en crecer derechos o torcidos o ladeados, escuchando yo mientras tanto en secreto el concierto de cello de Kabalewsky; y sola entre los pinos lo bailé sin que pudiera apercibirse, leves gestos con la cabeza, brazos y piernas como el que camina, en perfecta conjunción con la música.
-Barro en el suelo, calor y fresco a la sombra -
Recuperé lo simple, desayunando felicidad con la naturaleza, el placer y la música en un campo cualquiera esta mañana mismo.

3 comentarios:

Rick dijo...

¡Quién pudiera...!

ella dijo...

Rick, estás invitado.

Rick dijo...

Haré lo que pueda, pero mis planes este verano apuntan a otras rutas. Estás muy a trasmano de todo.

Gracias, de todos modos. Tarde o temprano, iré. Un beso