Hay músicas que no saben subirse al escenario. Que no les viene bien exhibirse como en un desfile de moda y representar para un campo de cabezas de coliflor. Hay músicas que prefieren estar a solas con el pianista en su cuarto o con unos pocos amigos, libres de sentarse donde quieran o de pie, sintiendo y fantaseando con lo que suena, obra cuya singular característica es que no puede verse.
Al recibo de la presente... not faded away
Hace 1 semana




