Los dos pianos cerrados, es pronto, silencio en el patio. La algarabía vendrá con la tarde. (Preciosa palabra: algarabía). Levantar las tapas y pulsar el La 440 Herzios, sin un plan. Solo Física acoplada al sentimiento.
..."Más pequeño aun era el órgano portátil, que se podía llevar colgado al hombro. Tenía una o dos hileras de tubos y se tocaba con la mano derecha mientras la izquierda bombeaba el fuelle situado en la parte posterior. Al sujetarse por una cuerda pasada por detrás del cuello podía tocarse en los desfiles. También podía colocarse encima de una mesa o encima de la rodilla. Se utilizó entre los siglos XII y XV." (Howard Ferguson)
Mignon bailó un fandango para Wilhelm Meister, escribió Goethe.
Ella tenía 13 años.
Robert y Clara lo leyeron. Entonces Clara, que también tenía 13 años le pidió a Robert que escribiera un fandango para tocarlo al piano. Y su enamorado escribió una gran sonata inspirada en su amada que admiraba y leía a Goethe y se identificaba con Mignon.
Y fueron felices comiendo perdices y tocando sonatas/fandango al piano.
Hay músicas que no saben subirse al escenario. Que no les viene bien exhibirse como en un desfile de moda y representar para un campo de cabezas de coliflor. Hay músicas que prefieren estar a solas con el pianista en su cuarto o con unos pocos amigos, libres de sentarse donde quieran o de pie, sintiendo y fantaseando con lo que suena, obra cuya singular característica es que no puede verse.
...me encendió...llenó de tibieza e inmediatez cada rincón de mi cuerpo. Todo estaba vivo. Todo tenía detalle exquisito e intrincado, y sin embargo todo era simple...
Cuando por fin pude dejar de fregar nos encontramos en el lugar llamado Ländler, a veces soleado, a veces umbrío, pero siempre en 3/4.
Me dice, y cada verso es sorprendente, tan fácil y tan osado.
Pero, ¿como te atreves?.
Decían mis dedos: !cuanta tecla negra!
Mi mano izquierda: !que rutina!
Mi mano derecha: !que placer!
Pues eso tiene el Ländler, que se baila con botas de suela claveteada, con fiereza y pisoteo, pero Schubert sabe como convertir lo brusco o violento en armonía. Conciliación de contrarios, que decía Aristóteles.
Zas!...atrapada en el aire una onda, vibración propagándose de un LA recién percutido en la cuerda del piano. Late en MI mano como el corazón de un pajarillo queriendo irse volando. Pero LA retengo un rato, con deleite. Al soltarla vendrá a MI oído, sus 440 herzios impresionándome el tímpano como destino final. Laaa...con puntillo, y desaparece. Porque SI no me escuchas (dice el La) yo ni existo (digo yo).
Palabra telegrama, que dice que urge que sepas lo que me está pasando. Ahoramismo no hace falta ir a correos, como su nombre indica se envían las palabras por tele dándole a la tecla y haciendo un ruidito con los dedos.
Estos cuatro son suizos y se han montado esta coreografía sobre la tapa de un piano. Lo que suena son ellos mismos tocando de verdad en cuatro pianos. Jugar, jugar, jugar...
Hace un viento soplador de hojas secas bailando sobre el asfalto entre los coches y un frío que se lleva mal con los almendros recién florecidos. Febrero coqueteando con un poco más de luz e instigando al pobre Tchaikovsky a componerle una pieza para piano que se le parezca.
La música no necesita palabras y con esta sonata Prokofiev abronca a Stalin ya que su mujer Lina fue acusada de espionaje y condenada a trabajar veinte años en un campo al norte del paralelo 67
Cuando se modula pasajeramente al quinto grado haciéndole tónico, caben la séptima y segunda y la sexta sensible y entonces esta llora, por lo pasajero de la modulación.
Se observa en este romance como el dedo meñique de la mano izquierda de él y el dedo meñique de la mano derecha de ella están a una distancia interválica de tercera menor: re-si natural. Este intervalo es melancólico. Sin embargo la extensión del registro que abarcan con las dos manos puede llegar a sonar con una riqueza armónica esplendorosa.