Sin el verbo no puede haber oración y entonces rezo al sujeto que me predica asuntos desinteresadamente pero el sintagma nominal se altera y las tildes brincan de palabra en palabra cambiando el sentido y la dirección de las frases. Pero luego llega subjuntivo que en modo alguno frasea con lengua flexiva pues sabe amargo al paladar y prefiere desinencia de conjugación regular, más dulce que el azúcar de caña con preposición.
A veces, a veces, repetidamente igual por lo común y de antemano te suelo encontrar cuidadosamente distraído, con tilde en la í.
Sintaxis, sintaxis!!!! - grita la oración desesperada - esto no hay quien lo entienda!!!!