miércoles, 5 de octubre de 2011

La sutileza esa

... que no dice las cosas como son, no abronca ni se queja. La que muestra todo desde el pétalo de una flor dorada o roja, solo una esquina o solo la cerradura, sin mencionar la puerta, ni siquiera. La que sin adornos ni oropeles es rica en un simple gesto. Y se acerca tanto, tanto es capaz de adentrarse por esa grieta que bordea lo sensible y le roza sin daño, sintiendo. La sutileza mata pues nunca se sabe si sabe o no, solo sugiere saber. Y uno qué hace con la sutileza de otro, sino sentirse en cueros, que te ha visto el plumero y que no dice las cosas como son, ni abronca ni se queja...

4 comentarios:

Anónimo dijo...

A subtileza -'esa'- pode ser uma delicadeza brutal...
Por vezes.

ella dijo...

Sim, você percebeu, como sempre.

Rick dijo...

Eso de la sutileza, ¿no era una novela de don José Mª de Pereda?

ella dijo...

Mi "novela", Rick, es más sutil.