jueves, 22 de septiembre de 2011

Expresionándose

Cuando la música ya no sirve a las misas, y los príncipes no pueden pagarse una ópera para su cumpleaños. Entonces la música se queda sola en el café, pensándose como sobrevivir, haciéndose pessoa, no encontrando oidores amigos ni entendidos en el asunto. Cuando decide romperse los acordes y no hacer depender las dominantes de las tónicas ni las sensibles del DO ni de los bemoles. Perdiéndose en conceptos, salpicando de pinchos los teclados, doliendo.


6 comentarios:

Jonas dijo...

Do mesmo se queixam muitos artistas de muitas outras artes...
Está assim, o mundo; fixado no dinheiro rápido...
E nos seres de plástico...
Noutras músicas, melhor dizendo.

ella dijo...

Esas otras músicas son estupendas y además son un buen negocio. Pero hablamos de lo nuevo y arriesgado, de 1911. (Pena de guerras, oye)
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(claro, es que ya me estoy preparando las clases)

Rick dijo...

Cuando has arrancado el volante, los paisajes que tu coche recorre pueden ser sorprendente hermosos -o feos-, como los delirios de un loco, pero, si no nos cuentan ninguna historia memorable, terminan aburriendo o fatigando. Quizá la frontera está situada entre poder o no cantar una melodía en la ducha. La trascendencia no siempre es tan grandota como algunos envanecidos creen.

ella dijo...

Si Rick, pero Schöenberg precisamente no es el caso.

Anónimo dijo...

pingenAnte el tono pesimista del texto de Ella, pienso en la fatalidad de un mundo sin músicas. Prefiero pensar que es una locura mía, una utopía. Minervina.

ella dijo...

Minervina, no hay pesimismo en mi tono, sino apreciación de una realidad en la que viven y han vivido muchos artistas.